Gregorio Marañón, el médico humanista

Gregorio Marañón es uno de los intelectuales españoles más sobresalientes del siglo XX. Conocido principalmente por sus aportaciones a la medicina y por su labor de difusión que llevó a cabo, poseía también una vasta formación que, junto a su carácter erudito, contribuyó a su ingreso como miembro en cinco de las reales academias españolas, entre ellas la de medicina y la de historia. Desde una edad muy temprana tuvo la oportunidad de acceder a una extensa formación. Conoció durante su infancia a personajes de la talla de José María de Pereda, Marcelino Menéndez Pelayo o Benito Pérez Galdós, amigos de su padre, que frecuentaban su casa y que contribuyeron a su instrucción. Además de médico reconocido, era investigador, historiador, ensayista…, en definitiva, un completo humanista. Gregorio Marañón fue incorporando todos esos saberes, hasta convertirse un hombre integrador que preservaba los valores tradicionales y a la vez era capaz de adaptarse e integrar los cambios motivados por el progreso.

Gregorio MarañónTodos los planetas de su carta natal, excepto la Luna, están contenidos en el hemisferio occidental, circunstancia que lo enfoca significativamente hacia los otros más que hacia sí mismo. Es un individuo producto de su tiempo, que se encuentra totalmente inmerso en la corriente cultural y científica del momento que le toca vivir. Gregorio Marañón es un médico positivista que cimienta su conocimiento en el método empírico. Se centra sobre todo en la observación de los hechos clínicos con el fin de adoptar una metodología que garantice precisión y exhaustividad. Al hilo de esto, encontramos que el aspecto más exacto de su carta es un sextil entre Mercurio y Saturno, la mente y el rigor, el pensamiento metodológico, estructurado. Pretende ser un médico científico a la altura de sus colegas europeos e intenta introducir en España los progresos científicos que ha descubierto durante sus viajes por el continente europeo, como los últimos fármacos para tratar enfermedades infecciosas. Marañón dejó su impronta personal en el campo de la medicina. Se le considera el introductor en España de la especialidad de Endocrinología y el fundador de la medicina psicosomática.

La figura dinamizadora de su carta es una T cuadrada en signos cardinales. Nos topamos con alguien al que se le da bien lanzarse a la acción, que sale de sí mismo en pos de una meta exterior, dinámico, directo, que sabe aprovechar hábilmente las oportunidades. La T cuadrada supone un alto grado de motivación y la fuerza necesaria para iniciar proyectos. Esta personalidad requiere de un equilibrio constante, puesto que mal llevada conduce a un derroche innecesario de energía. Alcanzar la moderación en una oposición entre Júpiter y Luna, no es fácil, tendrá que realizarse a través del planeta focal, Saturno, que es la clave del talento. Es fundamental aprender a expresar el planeta focal de manera positiva.

La T cuadrada está compuesta por la oposición entre Júpiter, conjunto al Medio Cielo, y la Luna en casa III, haciendo ambos cuadratura a Saturno en casa VII. Esa oposición escenifica, entre otras cosas, la necesidad de integrar su imagen pública, sus valores, con su entorno más cercano.

Júpiter, el planeta de la expansión, se encuentra muy cerca del Medio Cielo, dignidad accidental que lo fortalece, es el planeta más elevado y está relacionado con el poder social, político, con el reconocimiento público y con su participación en la sociedad, en la comunidad. Se encuentra en el signo de Libra, el de la igualdad. Gregorio Marañón era un liberal no en el sentido político actual del término, sino en el de persona tolerante, abierta y respetuosa con las opiniones ajenas, que defiende las libertades individuales. Jugó un destacado papel en la proclamación de la Segunda República Española junto a intelectuales como Pérez de Ayala y Ortega y Gasset, miembros al igual que él de la generación de 1914. En 1931 fue elegido diputado a las Cortes y, en aquel contexto, se le ofreció la presidencia del gobierno, que rehusó aceptar. Su incursión en política la consideraba sobre todo un deber moral, ya que su verdadera vocación era la medicina. Se trataba de una persona comprometida con su tiempo, como hemos señalado más arriba, algo que le costó el exilio durante algún tiempo por sus ideas contrarias a las del régimen franquista.

Júpiter y Saturno, los dos planetas sociales que componen el departamento de la motivación, definen el lugar y la participación del individuo en la sociedad. Ambos se encuentran en recepción mutua, contribuyendo cada uno a los asuntos de la casa donde se encuentra el otro y proporcionándole un alto grado de autoexigencia.

Saturno, regente de la carta, es el planeta focal, la clave de su talento, el lugar por el que se libera la energía generada en esa figura. Se expresa en casa VII, justo donde están sus pacientes. La casa en la que se encuentra Saturno es el área de la vida donde se requiere que el individuo actúe con responsabilidad. Lo tendrá que hacer a través de la función o del carácter de Cáncer, que no es afín a la naturaleza de este planeta. Saturno se encuentra exiliado en este signo. Para desplegar adecuadamente su actividad en estas relaciones, tendrá que crear un ambiente hogareño, familiar y cercano en el trato con ellos. Como hemos afirmado antes, Marañón es el médico humanista que estudia también las emociones para saber cómo afectan a la persona. Trata de atender al paciente en su totalidad, como ser humano y no únicamente en el hecho objetivo sintomático de la enfermedad. En su consulta había dispuesto un sofá donde se sentaba a charlar con sus pacientes, creando el ambiente hogareño y familiar propio de Cáncer. Mostraba no solo interés por los signos físicos de la enfermedad, sino también por el ambiente que rodeaba al enfermo. No en vano se le considera el fundador de la medicina psicosomática en España. En la misma casa VII se encuentra Venus, que forma un quintil con la Luna, muestra también de su especial talento para las relaciones. El símbolo sabiano del grado de Saturno es «Un sacerdote celebrando una ceremonia nupcial». Habla precisamente de la ritualización de las relaciones interpersonales, justo en lo que él convertía el contacto con sus pacientes.

La Luna es el planeta solitario en el hemisferio oriental, el único también en el elemento fuego. El planeta aislado acentúa la función que representa en la conciencia del individuo, el impulso que se manifiesta en la casa III, la de la actividad mental o intelectual. Marañón fue un prolífico escritor, publicó un total de 125 libros y 1800 artículos. Escribía sobre todo artículos divulgativos de interés público, pero también biografías de personajes ilustres y ensayos.

Destaca en su carta la acumulación de planetas, cuatro exactamente (Mercurio, Marte, Neptuno y el Sol), en el signo de Tauro. Con este stellium nos encontarmos con una energía concentrada en ese signo, que orienta al individuo en una dirección clara y determinada. En este caso muestra a una persona eminentemente práctica, paciente y firme en sus propósitos. Además, era un gran amante de la naturaleza. Poseía una finca en la provincia de Toledo llamada El Cigarral donde se reunía con intelectuales de la época como Unamuno, Azaña o García Lorca. El Sol y Neptuno se hallan en la casa V, la creatividad. Marañón, como hemos señalado, tuvo una vida muy fecunda. Los dos luminares se encuentran en recepción mutua por exaltación, contribuyendo cada uno de ellos en los asuntos de la casa donde está el otro. A esa fecundidad de la casa V contribuye de manera decisiva la actividad desplegada por la Luna desde la casa III.

Bibliografía

GREENE, Liz: Saturno. Un nuevo enfoque de un viejo diablo. Ediciones Obelisco. 2001.

LÓPEZ VEGA, Antonio: Gregorio Marañón. Radiografía de un liberal. Taurus, Madrid, 2011.

MARKS, Tracy: Aspectos planetarios. Del conflicto a la cooperación. Ediciones Urano, 1994.

RUDHYAR, Dane: Un mandala astrológico. Luis Cárcamo Editor. 2006.

 

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2 comentarios sobre “Gregorio Marañón, el médico humanista

    1. Hola, Fernando. Hay muchas formas diferentes de interpretar los nodos lunares según la aproximación que elijas (Astrología védica, la Astrología kármica, etc.). En mi caso interpreto el nodo norte como un punto por donde se cuelan las energías cósmicas y potencia de manera positiva la energía de un planeta que se encuentre en conjunción. Es un punto de protección, frente al nodo sur que sería el punto de desprotección y de pérdida de energía. Si te interesa el tema, te puedo recomendar “The Lunar Nodes” de Judith Hill.
      En cuanto a Algol, según mis cálculos, en la fecha en que nació Gregorio Marañón se encontraba a 24º35’ de Tauro, por lo tanto algo lejos del Sol y de Neptuno de esta carta. Doy solo 1º de orbe a la conjunción con las estrellas fijas. Como sabes, Algol es una de las más importantes del zodiaco y sus efectos son bastantes negativos. Está relacionada con la decapitación.

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