La vocación misionera de Teresa de Calcuta

Uno de los temas más recurrentes en el transcurso de una consulta astrológica es el de la vocación, información casi siempre demandada por el consultante. Al astrólogo le toca desentrañar tanto el lugar en el que se manifiesta como la forma en que lo hace.

A continuación, veremos cómo se vertebran en el tema natal de Teresa de Calcuta la vocación, la misión o propósito vital y la consecución de ese proyecto.

La palabra vocación procede del latín vocatio que significa ‘llamada’, ‘invocación’, acto que suscita un anhelo en el nativo. La vocación supone el reconocimiento de que el ejercicio de la voluntad está orientado, ya que la libertad está convocada al cumplimiento de una vocación y no de otra. Esto es lo que se conoce como imperativo pindárico: «llega a ser lo que eres», se trata de llegar a ser el que uno ya es. El discernimiento es el descubrimiento en mi interior de aquello a lo que he sido convocado. Si uno cumple esa vocación que ha sido capaz de discernir, se da una forma de realidad que llamamos autenticidad: uno es auténticamente eso que es y, si no lo es, se traiciona a sí mismo negando su propia vocación. En sentido religioso, esa invocación o llamada no procede de mí, sino directamente de Dios.

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Desde una perspectiva astrológica, tradicionalmente el indicador de la vocación se ha vinculado al planeta que asciende antes que el Sol. La vocación de Teresa de Calcuta viene determinada por Venus que, además de ser estrella matutina, es el regente de su casa X, la imagen pública o la proyección social. En su caso, Venus es el planeta que canaliza la llamada de la que hablamos; serán, por tanto, los valores personales los que impulsen y guíen su vocación. Asimismo, siente la necesidad de que los demás valoren y aprecien lo que hace. Hay implícita aquí una búsqueda de reconocimiento y elogio, además de una gran preocupación por el valor que los otros dan a aquello que se hace. Con Venus como planeta vocacional, la persona es convocada a dejar un sello personal en todo lo que puede llegar a realizar impulsada por esa inclinación.

Si queremos recabar más información aún sobre la expresión de su vocación, el símbolo sabiano del grado en el que se expresa esa Venus, 8º53’ de Leo, nos presenta la imagen de «sopladores de cristal modelan hermosos jarrones con su respiración controlada», personas que insuflan aire para dar forma al trabajo que realizan. Habla del poder del espíritu. Se refiere justamente a lo que ella dedicó su vida: a dar aliento vital a los demás. Este símbolo muestra situaciones en las que uno puede realizar creaciones, espirituales o creativas, que valgan la pena.

Esa vocación se materializa en una misión. El Sol de nuestro mapa natal, el propósito vital, contiene en sí mismo la semilla de este encargo. Dice Ortega que la misión del hombre es «lo que cada hombre tiene que hacer para ser lo que es». Estamos hablando aquí de la respuesta que damos a la llamada de la vocación, algo intrínseco al ser mismo. El Sol de Teresa de Calcuta se encuentra en Virgo, el signo del servicio, del sacrificio voluntario. Su emplazamiento en la casa VIII lo lleva a atender, a poner luz en las necesidades ajenas, a estar a atento a la demanda. Es el lugar de la consumación espiritual. La misión de Teresa de Calcuta fue atender a los más necesitados, llevar el aliento a los pobres de entre los pobres. En enero de 1929, llega por primera vez a Calcuta, dos años después, en mayo de 1931, profesaría sus primeros votos. En este intervalo de tiempo, Venus realiza la conjunción con el Sol por progresiones secundarias, vocación y misión juntas. También Neptuno hace conjunción por tránsito.

Ese Sol en el que ya cobra sentido la misión de la vida, muestra ciertos tintes mesiánicos. Se encuentra en conjunción con el punto medio Júpiter/Neptuno, que habla de la espiritualidad, pero que puede percibirse tanto en el sentido de santidad como en el de integrismo o fanatismo. En realidad, una u otra consideración solo depende de la perspectiva que adopte el observador.

El trígono con Saturno, nos revela a un individuo abnegado, con un alto grado de autodisciplina y sentido del deber que pueden llevarlo a ocupar cargos de responsabilidad, como de hecho ocurrió con Teresa de Calcuta que ejerció de madre superiora en el seno de su propia congregación, Misioneras de la Caridad, una asociación cuyo fin último era el de servir a los más pobres, a los más necesitados. Saturno es el regente de casa II, los recursos de que disponía se utilizaban de manera bastante austera dentro de sus casas de acogida.

El Sol recibe, además, un sextil de Plutón en VII. Las relaciones serán significativas, lo que indica la oportunidad de recibir ayuda de esas relaciones. Es de sobra conocido que fue capaz de conseguir donaciones de mandatarios y personajes muy influyentes.

Veamos ahora cómo toma consistencia esto a través de los determinadores focales que encontramos en su carta.

Júpiter, el regente de su carta, es también el planeta focal de una T cuadrada, en signos cardinales: mujer ambiciosa, siempre dispuesta a afrontar desafíos y a resolver crisis. El planeta focal está en la casa IX, el extranjero. Teresa de Calcuta trasladó su residencia a la India y adquirió la nacionalidad de su país de acogida. Es la casa natural de Júpiter, el planeta de la expansión que, asimismo, tiene que ver con la búsqueda sincera de conocimiento superior y, en algunos casos, con cierto grado de fanatismo. Júpiter en casa IX atribuye sentido y significado religiosos a casi cualquier cosa.

Mercurio es el dispositor final de la carta, una circunstancia que lo convierte en planeta focal, dotado de especial énfasis o fuerza para actuar. Se encuentra en la casa IX donde se comportará con una mentalidad de hombre de iglesia. En esta casa Mercurio puede predicar la fe y enseñar el evangelio. En el signo Virgo lo hace ateniéndose en gran medida a la ley, a las reglas. Este Mercurio epimeteico asciende detrás Sol, no se adelanta a la experiencia, sino que analiza los hechos y da testimonio de ellos.

El patrón o modelo planetario de la carta es un balde, con un fuerte determinador focal: el asa de la figura es Urano, único plantea en el hemisferio oriental. La acumulación de planetas en el área occidental de la carta orienta a la persona hacia los otros más que hacia sí misma. Hay un gran peso de los otros en su vida, las oportunidades de la experiencia se canalizan a través de los demás. El planeta focal de ese patrón nos advierte de una misión que cumplir e indica una capacidad especial para esa particular actividad. Revela una dirección importante de interés en el individuo y muestra siempre a una persona decidida a implicarse por completo en aquello que hace.

Urano forma parte de su foco dinámico de la personalidad que es la oposición entre Urano/Neptuno, el patrón del éxito vocacional cuya clave está en saber captar la necesidad de los otros, en desarrollar un sentimiento de entrega, sacrificio y obligación. Hay un autointerés en valores y actúa como reformadora de una causa. Teresa de Calcuta logró realizar su misión y abrirse paso frente a los recelos que iba encontrándose en una tierra donde la religión católica es minoritaria. La naturaleza persistente de sus logros se revela en la medida en que su figura ha calado en el mundo moderno. Urano expresa su singularidad. Fue líder independiente, fundadora de su propia congregación desde la que desarrolló su misión y expresó una individualidad única reflejada incluso en su propia vestimenta: un sari blanco con bordes azules, que acabó por convertirse en icono.

Hay un énfasis de planetas en signos de tierra, nada menos que seis, que muestran la practicidad del personaje, interesado en resultados tangibles. Precisamente, la Luna se encuentra exaltada en Tauro en casa V. Teresa de Calcuta fue conocida en vida como la Madre Teresa, la madre de todos, la exaltación que refleja esa Luna.

Bibliografia

JONES, Marc Edmund: The Counseling Manual In Astrology: A Long-Tested Method for Accuracy. American Federation of Astrologers, 1979.

ORTEGA Y GASSET, José: El libro de las misiones. Ed. Espasa-Calpe, col. Austral, 1955.

RUDHYARD, Dane: Las casas astrológicas. Ed. Kier, 2003.

SAKOIAN, Frances y CAULFIELD, Betty: Astrological Patterns. The Key to Self-Discovery, Harper & Row Publishers, New York, 1989.

 

© 2018 Mercurio Estacionario

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