Mahatma Gandhi, un alma grande

La carta natal de cualquier persona encierra un conjunto de potencialidades de desarrollo que pueden hacerse efectivas de un modo u otro según el grado de consciencia con que se viva y de acuerdo con el contexto vital. Todo individuo en potencia debería poder sacar partido, en algún sentido, de los determinadores focales de su carta ya que son áreas del zodiaco que contienen una gran carga energética. El mapa natal de Gandhi presenta una excepcional fuerza que bien llevada puede conducir a la realización de una gran obra, como fue el caso. Con seguridad, alguna otra persona debió coincidir en tiempo y lugar con él, y tener una carta similar a la suya. Si así fue, no sabemos cómo la pudo desarrollar, lo que sí queda patente es que él supo aprovechar esa fuerza latente para dejar una huella en la historia. En su caso se unen fuerza, consciencia y circunstancias favorables. En el mapa natal de Gandhi encontramos capacidad de liderazgo, espíritu de lucha, tenacidad y fortaleza en distintos sentidos, pero es el individuo mismo quien debe encontrar un motivo, una causa, un objetivo en el que enfocarse, que haga de detonante para activar toda esa fuerza en un contexto propicio. El estímulo que liberó todo ese potencial fue la lucha contra las injusticias sociales y por la liberación de la India del dominio colonial británico.

Mohandas Karamchand Gandhi –más conocido por el sobrenombre de Mahatma, que le dio el poeta Rabindranath Tagore, y que significa ‘alma grande’, vino al mundo el 2 de octubre de 1869. No hay unanimidad con respecto a la hora exacta de su nacimiento; para este estudio tomaremos como válida la información que proporcionan las bases de datos astrológicas más fiables, esto es, las 7:08:12, basada en la hora rectificada por el astrólogo Cyryl Fagan y que coloca el Ascendente a 25º47’ de Libra.

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En lo que sí parece haber coincidencia es en señalar que nació alrededor de una hora después del amanecer, lo que en cualquier caso sitúa al Sol en casa XII. La duodécima casa representa el fin del ciclo de la experiencia humana que comienza en la primera. El individuo se halla en la frontera entre las casas universales y las personales. Es el emplazamiento donde se encuentra el soporte subjetivo de la vida, el lugar en el que el individuo vive la espiritualidad. Con el Sol en casa XII, hay una necesidad de retiro interior. Al acercarse el fin de ciclo, el momento de su disolución, el yo se muestra menos henchido, con una tendencia natural al recogimiento. La limitación de un Sol en XII puede estar representada por el confinamiento en alguna institución –Gandhi pasó cinco años de su vida en prisión– o, simplemente, por la propia voluntad de retiro personal. Pero la tarea del Sol es brillar allí donde esté, en la casa XII lo hace desde la humildad, mostrándose en esencia, sin boato. Gandhi hizo de la modestia su seña de identidad. La dignidad de su lucha se asienta y cobra valor desde esa actitud sencilla que todos acabaron admirando.

El signo de Libra en el Ascendente lo encontramos con frecuencia en personas comprometidas socialmente y preocupadas por los demás. Es el signo de las relaciones, de la labor diplomática, que no es otra cosa que la habilidad para llegar a acuerdos, dentro del respeto y cuidado de las formas. No olvidemos que este signo está regido por Venus y la apreciación de la forma, de lo bien hecho, es clave.

Nos encontramos con el patrón planetario de la locomotora que se enmarca dentro de los modelos tripolares, cuya principal característica es la estabilidad de carácter. Se trata una estructura difícilmente perturbable que se sustentan en un gran trígono. Una vez que toma el impulso suficiente para iniciar la marcha, la energía de la locomotora es prácticamente imparable. Los individuos con este patrón sienten una dirección clara, poseen gran capacidad de liderazgo y fuerza para «mover la carga» que arrastran. El modelo ocupa dos tercios de la carta, quedando el tercero vacío, que es el espacio al que se dirige –en el sentido de las agujas del reloj– el planeta guía, en este caso Neptuno, que encabeza el modelo y sirve de motor. El planeta se halla en el signo de la inspiración, en la casa del deber, en un lugar de servicio que es precisamente el modo en que él se tomó su misión. Neptuno hace que los viejos condicionamientos desaparezcan y la entrega a la causa sea absoluta; el individuo llega al sacrificio por sus ideales. La dedicación de Gandhi fue de tal envergadura que ponía en riesgo su propia salud –casa VI– cada vez que utilizaba el ayuno total como estrategia para para presionar en defensa de sus ideales.

El símbolo sabiano que corresponde al grado de ese Neptuno, 19º de Aries, es «Una alfombra mágica». Este símbolo encierra la magia de poder convertir los sueños en realidad. El ser humano siempre ha anhelado volar, poder elevarse sobre la tierra. Habla también de la expansión de la conciencia, de tener unos ideales superiores, de conseguir alzarse por encima de las limitaciones mundanas. Su gran ventaja es la capacidad para contemplar la globalidad, más allá de lo que puede percibir la inmensa mayoría de la gente. Encarnaría a un ser visionario.

La carta presenta varias figuras planetarias: un gran trígono, una T cuadrada y dos medias cometas, todos estos determinadores focales contribuyen a aumentar el potencial del nativo, ya que cada uno de ellos supone una gran concentración de fuerza que impulsa a la acción. En esta ocasión nos vamos a centrar en las dos primeras por tratarse de figuras de primer orden.

La Luna, Neptuno y Saturno forman parte del gran trígono de fuego que vertebra la locomotora. Los planetas en trígono colaboran entre sí de manera conjunta ya que la energía discurre con fluidez. El elemento fuego es el de la creatividad y la autoexpresión, orienta a la acción e inclina al liderazgo. Esta figura añade pasión y entusiasmo al temperamento del individuo y confiere una vitalidad casi inagotable. Aunque ninguno de los planetas que integran un gran trígono destaca sobre los demás, en este caso la Luna, −al ser también el ápice de una potente T cuadrada que veremos a continuación− se vuelve especialmente intensa. Eso la convierte en un poderoso foco de energía.

La T cuadrada es con seguridad la figura más dinamizadora que podemos encontrar en una carta, porque se compone únicamente de aspectos dinámicos que, además, convergen en un punto, a diferencia de la cruz cósmica en la que no hay un único lugar de actividad que sobresalga por encima de los demás. El hecho de que las energías confluyan en un foco convierte a la figura en un potente instrumento de realización. En esta carta concreta, tenemos a cinco planetas participando de ella, por lo tanto la concentración de energía es realmente importante. Se tratar de una T cuadrada en signos fijos, modalidad claramente dominante en la carta. Los individuos con este énfasis manejan muy bien el control de la fuerza. Son persistentes y poseen una férrea determinación. Actúan desde el convencimiento, con una gran fuerza de voluntad en la que el esfuerzo sostenido es clave. La disposición natural del nativo, resaltada por la doble oposición de esta figura, lo inclina claramente a una imperturbable firmeza de carácter, centrado en sus ideales y valores.

La Luna, el planeta focal de la figura, es el regente del Medio Cielo y ocupa la casa X, indicando una especial sensibilidad hacia los asuntos públicos. El personaje se siente emocionalmente cómodo participando en la actividad pública, conectando con el pueblo y promoviendo sus intereses. Esta posición de la Luna también inclina a la popularidad del nativo.

Con una Luna rápida y un Mercurio occidental al Sol, su química mental es equilibrada. Es sabido que Gandhi era una persona que permanecía muy atento a todo lo que ocurría a su alrededor −Luna rápida− y, por otro lado, meditaba y analizaba la información de que disponía de la forma más cautelosa y objetiva posible. Cuando Mercurio se encuentra a una distancia mayor de 17º del Sol, se despega de su influencia, deja de estar cegado por sus rayos y se muestra más objetivo. No había precipitación en sus juicios, pero tampoco lo frenaba la indecisión.

Hay un aspecto de quintil entre la Luna y Mercurio que habla de un excepcional talento para comunicarse con su pueblo, para transmitir su mensaje. Sus discursos movilizaban a las masas.

La cuadratura entre la Luna y Júpiter es el foco dinámico de la personalidad o aptitud dinámica, el aspecto tenso más exacto de la carta. Gandhi se erigió en representante de los intereses de su pueblo para ensalzar su dignidad, sus valores. Su gran dificultad, pero también su gran logro, fue identificarse con la realidad de la gente humilde para captar sus necesidades y desde ahí conseguir erigirse en líder político y espiritual de la India. Su filosofía pacifista se asienta en las cosas sencillas y cotidianas, en la simple verdad. Al estar Júpiter en conjunción con Plutón, nos indica que se trata de una filosofía transformadora basada en la práctica de la no violencia.

La Luna se encuentra en el punto medio Marte/Júpiter que habla de la capacidad del individuo para tomar decisiones dejándose guiar por la emoción.

Marte, el dispositor final de la carta, es otro de los elementos claves de Gandhi. Como planeta focal, enfatiza su iniciativa, su espíritu de lucha y su carácter impetuoso. El individuo es el líder de alguna causa. Gandhi expresó toda su filosofía a través de sus acciones que consistían en una lucha no violenta por la liberación de la India. Al encontrarse potenciado de tal forma, la fuerza de Marte se vuelve indoblegable. Cuando Gandhi decidía llevar a cabo una acción, sus enemigos sabían a ciencia cierta que no había manera de hacerlo desistir. Sus huelgas de hambre solo las paraba la obtención de su reivindicación, de lo contrario habría llegado hasta las últimas consecuencias, algo que no podía permitirse el Imperio británico, ya que eso habría traído consecuencias imprevisibles entre la población debido a su liderazgo.

El símbolo sabiano de Marte, 19º de Escorpio, es «Un loro que escucha y después habla». Este símbolo se refiere a la capacidad para servir de canal de transmisión del mensaje, de canalizar la información recibida hasta hacerla suya y difundirla, aunque esta pueda exceder del propio conocimiento. Gandhi se erigió en transmisor de las aspiraciones colectivas de todo un pueblo y las hizo suyas a través de su resistencia, de su lucha no violenta.

Cuatro de los planetas que integran la T cuadradaLa Luna, Venus, Marte y Plutón–están situados en zona avatar del zodiaco. Aunque el grado avatar propiamente dicho es el 15º de los signos fijos, se considera zona avatar a todo el segundo decanato. Son lugares de máxima concentración de fuerza en la rueda zodiacal, situados a medio camino entre los equinoccios y los solsticios, que coinciden con los momentos en que las estaciones alcanzan la máxima intensidad en su manifestación. En estas zonas zodiacales, se condensa y estabiliza la fuerza. El astrólogo Dane Rudhyar se refiere a ellos como las «cuatro puertas del descenso avatárico» por las que se libera la energía cósmica relacionada con el poder divino. En el acto creativo lo personal y lo universal se dan la mano, y el individuo, a través de la activación de esos grados, responde a una necesidad colectiva convirtiendo su obra en algo trascendental. No todas las personas con esos puntos activados responden de igual manera, pero las cartas natales de personajes destacados que han sabido dar una respuesta creativa a necesidades colectivas de su momento histórico tienen activados esos grados de la cruz fija. Hay individuos que se expresan como catalizadores de las poderosas fuerzas que se filtran a través de esos lugares, canalizando la energía cósmica, a modo de avatares de la divinidad. Podemos citar a personajes como Steve Jobs, que contribuyó de manera decisiva a desarrollar la tecnología digital de su tiempo, Juan XXIII, que acometió la modernización de la Iglesia católica o Nelson Mandela, que lideró los movimientos de su país en contra del apartheid.

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Venus y Marte, que en esta carta se encuentran en conjunción, están relacionados con la organización de los asuntos mundanos del día a día, de lo cotidiano. Marte, la fuerza centrífuga de la experiencia, representa nuestro modo de iniciar las cosas y de autoafirmarnos; Venus, la fuerza centrípeta, el movimiento que impulsa a la unión, indica la forma en que las acabamos. Marte es el impulso, la acción y Venus, la receptividad, encarna el principio de atracción y de entablar relaciones, el lado sensible y apreciativo de la personalidad. La conjunción habla de la actividad agrupada entre ambos. Juntos forman el departamento de la eficacia. Ser eficaz es hacer bien las cosas, lo que importa es el resultado. Se trata de tener una habilidad para integrar los detalles prácticos del día a día, de ser resolutivo. También se encuentra activado el departamento de la trascendencia: Urano hace sextil con Plutón y cuadratura con Neptuno. Cuando ambos departamentos, eficacia y trascendencia, están activados de manera simultánea, la forma de actuar del sujeto es impersonal. Es decir, el interés no se centra en el individuo mismo sino que pone el foco de su vida en los intereses grupales, dejando a un lado los propios.

Por último, me gustaría acabar con unas palabras que Albert Einstein dedicó a Gandhi y que muestran a la perfección lo que hemos venido desgranando en este análisis astrológico:

«…un político cuya victoria no se basa en astucias ni técnicas de política profesional, sino únicamente en la convicción dinámica de su personalidad; un hombre de sabiduría y humildad dotado de una invencible perseverancia, que empeña todas sus fuerzas para garantizar a su pueblo una suerte mejor; un hombre que se enfrenta a la brutalidad de Inglaterra con la dignidad de una persona sencilla, y por eso se hizo un superior –a las futuras generaciones les costará creer que haya existido sobre la tierra un hombre de carne y hueso como este».

 

Bibliografía

DOMINGO, Mila: «Los grados avatar de la cruz fija». XXVIII Congreso Ibérico de Astrología, Barcelona, 2011.

JANSKY, Robert Carl: Planetary Patterns. Astro-Analytics Pubs., 1977.

JONES, Marc: How to learn Astrology. Sabian Publishing Society, 1970.

PONTARA, Giuliano: «Gandhi: el político y su pensamiento». Revista Latinoamericana, Volumen 15, Nº 43, 2016, pp. 19-40.

ROCHE, Diana Elaine: The Sabian Symbols: A Screen of Prophecy. Astrology Classics, 2010.

RUDHYAR, Dane: Astrología de la personalidad. Ed. Kier, 1989.

 

© 2018 Mercurio Estacionario

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