Kurt Cobain, la voz de una generación

Kurt Cobain es uno de los miembros del Club de los 27, grupo integrado por músicos que murieron de forma trágica a esa temprana edad, justo antes de haber visto completado el primer retorno de Saturno, un momento de maduración vital, de integración social, de aceptación de límites y responsabilidades que ninguno de ellos logró alcanzar. Este periodo coincide con el ciclo de la Luna progresada, que supone un tiempo de toma de conciencia y la culminación de un desarrollo emocional que quedó igualmente inconcluso.

Kurt Cobain vino al mundo el 20 de febrero de 1967 a las 19:38 en Aberdeen, Washington, según consta en su certificado de nacimiento. Con Ascendente Virgo, el regente de la carta se va a la casa VI, al signo de su caída, Piscis. Su más que precaria salud –padecía escoliosis, bronquitis crónica, trastornos estomacales…– hacía que sufriera continuos dolores que lo llevaban a automedicarse.

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Nació con la conjunción Urano/Plutón, que coincidió en el tiempo con una época de fuertes movilizaciones sociales, especialmente en Estados Unidos, como fueron el movimiento hippie, las manifestaciones pacifistas en contra de la guerra de Vietnam o las protestas en favor de los derechos civiles de los afroamericanos. Los jóvenes que protagonizaron estas reivindicaciones se convertirían años después en adultos conformistas, instalados en la sociedad de consumo. Esta conjunción es generacional, común a todos los nacidos en esa época. En el caso de Cobain, al hallarse en el mismo Ascendente, su identificación con los efectos de esa energía es total. Los nacidos bajo esa conjunción formarán parte de la llamada Generación X.

La astrología tradicional consideraba indicativo de la vocación del nativo al planeta oriental al Sol, siempre que se tratara de Mercurio, Venus, Marte o la Luna. Tras años de práctica, he comprobado que cualquier planeta que se alce por el horizonte oriental antes del amanecer puede darnos información acerca de las competencias y habilidades del sujeto; astrólogos como Michael Meyer trabajan en esta misma línea. En la carta de Kurt es Neptuno el que precede al Sol en el sentido de las agujas del reloj, y es evidente que está más vinculado a su vocación que Marte. Neptuno está relacionado con la inspiración creadora, la intuición y, sobre todo, con la música. Cobain poseía un gran talento musical que cultivó desde muy joven.

La carta presenta fuertes desequilibrios de elementos y polaridades. Por un lado, está acentuado en extremo el elemento agua –ocho planetas– dotando al sujeto de una excepcional emocionalidad, tal vez extrema y difícilmente controlable. Las personas en las que predomina este elemento son empáticas, intuitivas, creativas y sensibles, pero, al  encontrarse tan acentuado, la emocionalidad puede resultar excesiva y conducir a una percepción distorsionada de la realidad. El individuo se ve sobrepasado con frecuencia por sus emociones, reaccionando ante las situaciones de manera exagerada. Esto puede incluso llevarlo a cargar con responsabilidades que no son suyas, cayendo en ocasiones –como es el caso– en trastornos depresivos. El divorcio de sus padres en 1975, que coincidió con el tránsito de Saturno sobre su Luna natal, marcó un antes y un después en su vida. Él mismo reconoce «Tardé años en darme cuenta de que el divorcio de mis padres no había sido culpa mía».

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No hay actividad planetaria en signos de fuego ni de aire, solo en tierra y agua. La polaridad de la carta es exclusivamente negativa; el nativo tiene una fuerte tendencia a retraerse, a la introversión y a la pasividad.

Dentro del elemento agua, el que más actividad acumula es el signo de Piscis. Kurt se describía a sí mismo como «el típico Piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mío!». En él se encuentran el Sol, Mercurio –regente de la carta–, Venus y Saturno. Piscis es el signo más sensible a las necesidades de los otros; la palabra clave es compasión. En la carta que dejó escrita antes de suicidarse, afirmaba: «amo y me compadezco demasiado de la gente». El individuo se orienta más hacia los demás que hacia sí mismo, su carácter está marcado por una gran empatía. La persona busca, de alguna manera, una fusión con el otro, mostrando una gran capacidad de adaptación.

Al contemplar la carta de Kurt Cobain en su conjunto, vemos claramente una cometa perfilada, cuyo eje coincide con el horizonte. Las figuras planetarias son composiciones geométricas cerradas, unidades en sí mismas que propician el trabajo colaborativo de todos los planetas implicados en una determinada dirección. La cometa, a diferencia de otras figuras, suma aspectos tensos y fluidos configurando una asimetría que aporta complejidad y dinamismo, otorgándole un gran potencial realizador. Está compuesta por tres trígonos, dos sextiles y una oposición. El gran trígono de agua que compone esta cometa tiene unos orbes bastante ajustados entre Neptuno, Venus y Júpiter, la inspiración creativa, el arte y la expansión. Los trígonos y los sextiles son los aspectos facilitadores de cooperación y oportunidad; son potencialidades innatas que solo necesitan de un impulso para superar cierta inercia y ponerse en funcionamiento. La oposición provee de la tensión necesaria que empuja a la acción y dota de dirección al nativo. Con todos estos elementos de base, la cometa posee una fuerza capaz de estimular al individuo para actuar y sacar su energía de manera exitosa, tiene un gran potencial de realización. El planeta de cola, Venus, es como el combustible, el que impulsa a la figura y se convierte en focal. Es una Venus exaltada en conjunción con Mercurio, al talento artístico se une la habilidad para expresarlo.

Venus se encuentra a 26º33′ de Piscis, su símbolo sabiano es «La Luna de la cosecha», que nos señala la culminación de un proceso vital. Habla de la totalidad, del clímax, del momento mismo de la iluminación. El símbolo nos conduce a la idea de Nirvana que en sánscrito se refiere a la fase en la que el hombre, tras un largo proceso, alcanza un estado de perfeccionamiento y de liberación. Nirvana es el nombre de la mítica banda que fundó Kurt Cobain, a través de la que dio a conocer las creaciones que lo encumbraron como el genio musical de una época. La palabra clave para este símbolo es bendición. El 24 de septiembre de 1991, cuando el Sol hacía conjunción con Venus por progresiones secundarias, salió a la venta el álbum Nevermind, la obra que los consagró como banda y que se convertiría en referente de la Generación X. El momento coincidió también con el cambio de estación de Mercurio que volvió a estar directo tras haberse puesto retrógrado a los dos años de edad.

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Las oposiciones que tensan la cometa le dan dinamismo y la dotan de gran fortaleza. Este aspecto obliga a una constante esfuerzo por lograr el equilibrio entre las energías. El individuo debe superar esa tensión creada y conseguir la integración de fuerzas. Las oposiciones de la carta nos revelan la disposición natural del nativo, un patrón de conducta que lo impulsa a un determinado comportamiento. Al hallarse en signos mutables, nos encontramos con personas versátiles pero, a menudo, poco prácticas. Carecen de dirección clara y firmeza de carácter y tienden, sobre todo, a dispersar la energía, buscando continuamente la interacción. Por un lado, son flexibles y sociables, por otro, tienden a esquivar los problemas y a dejarse fácilmente manipular por los demás.

Entre los planetas que se oponen encontramos el aspecto dinámico más exacto de la carta, el foco dinámico de su personalidad, la oposición entre Mercurio y Plutón. Su principal desafío consistió en la creación de un lenguaje nuevo, diferente a todo lo anterior, acorde a su tiempo, que plasmara el sentir de toda una generación. Kurt Cobain se alzó en portavoz del movimiento de protesta grunge. El público joven se identifica con el mensaje que transmite en sus canciones, que recoge el sentimiento de desencanto de la Generación X, de la que es considerado portavoz. La nueva forma de expresión es sensible y agresiva a la vez, haciendo uso de un lenguaje inconformista.

Las dos únicas cuadraturas que aparecen en la carta de Cobain, entre el Sol y Neptuno, por un lado, y Júpiter y Marte, por otro, son disociadas. La cuadratura funciona, pero los signos que se ponen en relación están en aspecto zodiacal de trígono, precisamente todos en signos de agua. En estas circunstancias, cuando el nativo se enfrente a situaciones de crisis, carecerá de la tensión que crean los signos en cuadratura; en esos casos, buscará más bien una salida fácil.

Llama la atención el trígono exacto en grado y minuto entre el Sol y Marte, que dota de gran energía al individuo, algo que demostró siempre a través de su gran creatividad y capacidad de trabajo –no olvidemos que el Sol está en la casa VI–; nunca estaba ocioso. Este enorme potencial empezó a manifestarse en su infancia; era un niño que no paraba de moverse. A la edad de tres años le fue diagnosticado un trastorno de déficit de atención e hiperactividad que trataron con Ritalin –un potente psicoestimulante– para intentar mejorar su concentración, pero que creaba una fuerte dependencia. El momento coincide con el cambio de estación de Neptuno, que se vuelve retrógrado por progresiones secundarias. Este planeta transpersonal está relacionado con las sustancias que alteran la conciencia y la percepción de la realidad, disolviendo los límites del ego. La casa III es el ámbito de la experiencia de nuestra infancia, momento en el que Kurt comenzó a experimentar sus efectos.

La Luna, domiciliada en Cáncer, es la dispositora de todos los planetas que forman la cometa, excepto de Neptuno. La luminaria ocupa el lugar más elevado de la carta, en casa X y está conjunción con Sirius, la estrella más brillante del firmamento; todo ello inclina a la fama. Por otro lado, se encuentra en un punto de declinación totalmente fuera de los límites (OOB), a 27ºN17’, lo que la convierte en focal, su energía está enfatizada de manera especial, contribuyendo a una particular forma de expresión. El triunfo de Kurt fue fulgurante, tan rápido que le costaba asimilarlo.

El símbolo sabiano de la Luna situada a 13º23′ de Cáncer es «Un anciano frente a un extenso espacio oscuro al nordeste». Nos está hablando del coraje de encarar la incertidumbre en el proceso de búsqueda de guía. En el peor de los casos, el individuo puede caer en un sentimiento de vacío, de pérdida de rumbo, de vértigo ante una realidad totalmente desconocida e incierta. Esto fue precisamente lo que Kurt experimentó con la llegada de la fama. Su enorme emocionalidad le hacía sentir que no podía manejar tanta popularidad. Le importaba su arte y sentía que su creación se había convertido en un producto más de la sociedad de consumo. Esto unido a los terribles dolores de estómago que padecía de manera recurrente, y a su precaria salud en general, lo llevaron a aumentar el consumo de heroína, una de las drogas más adictivas que existen. Su alta sensibilidad encontró una sustancia que neutralizaba de alguna forma este modo de percibir la realidad, logrando narcotizar las emociones. Esta sustancia produce un efecto de sedación temporal que conduce a una sensación total de tranquilidad, placer y bienestar, tanto físico como psíquico.

Poco antes de su muerte, coincidiendo con el tránsito de Saturno por el Sol, había intentado tratar su adicción a la heroína ingresando en una clínica de desintoxicación. No consiguió permanecer allí por mucho tiempo. Al poco de entrar, huyó de la clínica sin decir nada. El 8 de abril de 1994 fue hallado muerto. Tres días antes, el 5, se había suicidado de un disparo en la cabeza. Las direcciones primarias del momento de su muerte presentaban una conjunción de Marte, regente de la casa VIII, con Neptuno, una cuadratura entre Neptuno y Mercurio y una conjunción del Sol con el Descendente. En los tránsitos del día, Marte se encontraba en conjunción con el Descendente Urano estaba opuesto a Júpiter, regente de casa IV.

 

Trans Muerte

Direccione primarias muerte

Bibliografía

JONES, Marc Edmund.: The Sabian Symbols in Astrology. Aurora Press, 1993.

MEYER, Michael R.: A Handbook for the Humanistic Astrologer. IUniverse, 2000.

MORGEN, Brett: Cobain: Montage of Heck, 2015.

SULLIVAN, Erin: “Kurt Cobain. Voice and Victim of the Collective”. Erin Sullivan, 2002.

TIERNEY, Bill: Análisis dinámico de los aspectos astrológicos. Ed. Kier, 1998.

 

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