Enrique VIII, el rey que cambió la historia de Inglaterra

El rey Enrique VIII nació en el Palacio de Greenwich el 28 de junio de 1491 a las 8:451. Era el segundo de los hijos varones de Isabel de York y de Enrique VII, fundador la dinastía Tudor. En un principio estaba llamado a seguir la carrera eclesiástica, por lo que recibió desde muy temprano una esmerada formación, sobre todo religiosa, pero la prematura muerte de su hermano mayor truncó los planes y lo llevó a convertirse en príncipe de Gales y heredero de la Corona inglesa. Aun así, la religión tuvo una enorme trascendencia durante su reinado, ya que, tras su enfrentamiento con los dictados de Roma, se erigió en cabeza de la Iglesia anglicana. En su carta, el Sol y Júpiter se encuentran en paralelo de declinación lo que apunta a una identificación personal con la Iglesia y el poder. 

 

Carta natalUna primera mirada al mapa natal dirige nuestra atención al modo en que los planetas se distribuyen alrededor de la carta para identificar el patrón o modelo planetario. Su reconocimiento nos permite aproximarnos al perfil psicológico del personaje retratado en ella y al modo en que se desenvuelve en su entorno. Al modelo representado en la carta del rey Enrique VIII se lo conoce como salpicado; los planetas se hallan dispersos por todo el zodiaco –ocho de los doce signos están ocupados– y no forman ninguna conjunción entre ellos, solo Júpiter y Venus se encuentran en el mismo signo, en Géminis, pero a gran distancia el uno del otro. Un individuo con un buen dominio de sí mismo aprovecha esta energía instruyéndose en diversas disciplinas, hasta aproximarse al modelo de hombre universal, más preocupado por ampliar su conocimiento y por dejar una huella en el mundo, que por su propio interés. En cualquier caso, es difícil que esta persona centre sus energías en un solo proyecto. Durante su juventud, Enrique VIII fue el prototipo de príncipe renacentista: era un hombre culto, conocedor de las ciencias y las artes, al que le gustaba rodearse de los grandes humanistas de la época; pero, con los años, el monarca llegó a mostrar la peor versión de este patrón planetario: la dispersión y la pérdida de control. Su vida estaba llena de grandes frentes: el religioso, el político –la expansión de Inglaterra con sus guerras y alianzas–, y el de sus múltiples relaciones amorosas. Sin una idea clara de lo que realmente se busca, esta dispersión puede conducir al fracaso.

En el modelo salpicado abundan las oposiciones; en este caso concreto hay tres: una en signos cardinales, otra en fijos y la última en mutables. Cada una de ellas forma parte, a su vez, de una T cuadrada, considerada la figura más dinámica de todas. Estos tres determinadores focales nos dan una idea del potencial dinámico de esta carta, así como del esfuerzo que debe suponer ajustar toda esa energía en los distintos órdenes de la vida.

La T cuadrada en signos mutables ˗compuesta por la oposición entre Júpiter y Neptuno, con Marte como planeta focal˗ destaca por tener los orbes muy ajustados. Ocupa las casas angulares, una muestra de que el individuo buscará a menudo nuevas experiencias que lo llevarán a vivir frecuentes crisis vitales. Júpiter representa la expansión y Neptuno la disolución de los límites. En el caso de Enrique VIII, la oposición entre Júpiter y Neptuno nos remite a las crisis religiosas. El monarca defendió los principios religiosos del catolicismo con la misma vehemencia que años más tarde defendería los de la Iglesia anglicana. Tan solo unos años antes de protagonizar el cisma de Inglaterra, el Papa le había otorgado el título de «Defensor de la fe católica» por su acalorada defensa de los sacramentos frente a Lutero.

El ápice de esta figura es Marte, que en el signo de Virgo representa un liderazgo práctico de alguien capaz de manipular a su antojo una situación. La energía de Marte como planeta focal se vuelve indoblegable; el individuo puede llegar a actuar de manera temeraria. De todos es sabido que Enrique VIII tenía un temperamento violento. La negativa del Papa a anular su matrimonio con Catalina de Aragón lo llevó a autoproclamarse líder religioso de sus súbditos.

El símbolo sabiano que corresponde a Marte, el 27º de Virgo, es «Unas damas de la aristocracia se reúnen para tomar el té». En la antigüedad, la ceremonia del té, una costumbre muy arraigada entre las clases altas de la sociedad británica, suponía todo un ritual. En su lado positivo, alude al cuidado de los formalismos y de las reglas de la tradición que ayudan a preservar el orden establecido. La palabra clave para entender este símbolo es aplomo, que no es otra cosa que actuar con serenidad y dignidad. En su lado negativo, esta representación puede apuntar al abuso de los privilegios por parte de una clase social en beneficio propio. Enrique VIII se sirvió del poder que le daba su posición social para romper con la Iglesia católica, pensando únicamente en su propio beneficio, ya que quería obtener la nulidad de su matrimonio para poder casarse con Ana Bolena. Años después, usaría ese mismo poder para mandar ejecutarla y poder así casarse de nuevo. En total contrajo matrimonio en seis ocasiones.

En la primavera de 1529, el rey convocó al parlamento para iniciar el proceso de reforma que culminaría con la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón. En ese momento, la T cuadrada estaba fuertemente activada: Urano en conjunción con Júpiter hacía una cuadratura con Marte y Plutón un trígono.

Transitos 1529

El foco dinámico de su personalidad es la oposición entre Mercurio y Saturno, el aspecto dinámico más exacto de su carta que se da en los signos fijos de Leo y Acuario. El individuo tiende a imponer sus ideas. Su principal reto vital consistiría en superar esa rigidez que le dificulta apreciar otros puntos de vista, abrirse a otros modos de pensamiento y mostrar curiosidad por planteamientos diferentes al suyo, de esta forma podrá conseguir una mejor integración para no sentirse rechazado. Estos dos planetas se encuentran también en aspecto de contraparalelo, lo que viene a enfatizar este foco dinámico. Ambos forman una T cuadrada, aunque disociada, con Plutón. Esta persona tiende a llevar los asuntos hasta sus últimas consecuencias, pudiendo incluso llegar a obsesionarse con ellos.

En 1534, el papa Clemente VII excomulgó a Enrique VIII, y el 3 de noviembre de ese mismo año, el Parlamento aprobó el Acta de Supremacía por la que el rey se convirtió en cabeza de la Iglesia de Inglaterra. En ese momento,  Júpiter hacía conjunción con Mercurio, regente de la carta, por direcciones de arco solar. A su vez, Neptuno estaba en conjunción con Saturno y en oposición a Mercurio; la Luna hacía un trígono con Urano.

DAS Acta de supremacíaPor tránsitos, Urano se hallaba en oposición a su Urano natal, un momento de romper barreras. Saturno en conjunción con Mercurio y en trígono con la Luna. Por su parte, Neptuno hacía un sextil a Venus, regente del Medio Cielo, y Plutón un trígono. Por último, Júpiter realizaba un trígono a Marte.

Transitos Acta de supremacía

La T cuadrada en signos cardinales está compuesta por la oposición entre Urano y el Sol en cuadratura con la Luna. Esta figura tiene unos orbes más amplios precisamente porque los luminares están implicados. Una Luna cómo ápice de la T cuadrada revela una intensa vida emocional. Su hipersensibilidad expresada a través del signo de Aries le hace reaccionar de manera brusca y precipitada ante las situaciones. A pesar de su fuerte personalidad, el rey Enrique VIII era un hombre muy inseguro que se irritaba con gran facilidad. La cuadratura entre el Sol y la Luna pone en evidencia una lucha por lograr alcanzar una estabilidad emocional, sus deseos entran a menudo en conflicto con sus necesidades. La Luna focal resalta la importancia de los asuntos de la casa VIII. El monarca vivió la muerte de su madre a una edad muy temprana, también experimentó la muerte a través de sus esposas, a dos de ellas las mandó ejecutar. Asimismo, condenó a muerte a muchos súbditos. La Luna es el planeta que se exalta en X, por lo que estas muertes contribuyeron a su fama.

El símbolo sabiano de la Luna, que corresponde al 11º de Aries, es «El presidente de un país». Este símbolo habla de la ambición y del deseo de alcanzar notoriedad como representante de un grupo o territorio. Esta imagen alude a la figura de autoridad que corresponde a la más alta posición del poder en un Estado, como lo es también la figura del rey. La oportunidad histórica de liderar un país y dirigir a un pueblo es algo que debe llenar de orgullo y satisfacción a cualquier persona. El peligro está en la autocracia, en ejercer ese poder sin límites y en convertirse en un tirano que no atiende a razones. Enrique VIII ejerció un poder absoluto sometiendo a sus súbditos de una manera implacable.

La oposición entre el Sol y Urano nos da una idea de sus reacciones impulsivas, de su carácter inestable y del deseo de libertad que lo lleva a romper con las tradiciones para resolver los asuntos a su manera. Urano en casa V ya nos está advirtiendo de la inconstancia de sus amoríos, que lo llevaron a tener frecuentes relaciones extramatrimoniales. En cuanto a sus hijos, su deseo era tener más varones para asegurar la sucesión, pero morían al poco de nacer. A pesar de sus continuos esfuerzos, solo sobrevivió Eduardo que tenía una salud muy débil. Achacó a sus diferentes esposas el hecho de que no tener más hijos.

El Sol destaca por ser el único planeta en signo de agua. Su ubicación en casa XI señala su relevancia como líder colectivo y abanderado de una causa.

El símbolo sabiano del grado que ocupa el Sol, 15º de Cáncer, es «Un grupo de personas que ha disfrutado en un gran banquete». La palabra clave es satisfacción. El símbolo alude al gozo de los placeres, a la pasión por la vida. Lo ideal es saber disfrutar de los placeres terrenales sin que estos lleguen a dominarnos. El peligro está en sobrepasarse y en caer en el hedonismo, la glotonería o la lujuria. Enrique VIII se dejaba llevar fácilmente por sus deseos, la comida era uno de ellos. Al final de su vida, acabó comiendo más de 13 veces al día y llegó a pesar 180 kilos. Shakespeare lo describe en su obra como: «Un hombre con un estómago insaciable». Este monarca tenía una marcada tendencia a los excesos.

Con la Luna lenta y Mercurio occidental al Sol, la química mental es pausada y meditativa. Estos individuos pueden llegar a obcecarse con sus ideas o pensamientos, haciendo caso omiso de la opinión de los demás. Enrique VIII se obsesionó con la idea de casarse con Ana Bolena, por ello llevó hasta sus últimas consecuencias la decisión de anular su matrimonio con Catalina de Aragón.

La casa X está en el signo de Tauro. Su regente es Venus, el planeta más elevado, que forma parte de un gran trígono disociado junto con Marte y Urano. En este individuo prevalece el sentido práctico, aunque al tratarse de un gran trígono disociado, lograr la estabilidad no será del todo fácil.

Júpiter, el planeta de la expansión, es el regente de VII, y se encuentra en el signo de Géminis, muy en consonancia con alguien que contrajo matrimonio en numerosas ocasiones. Venus en casa X, contribuirá también a los asuntos de casa VII, ya que tiene dignidad, por exaltación, sobre esa casa. Los dos planetas son los más elevados de la carta; sus relaciones amorosas dieron gran proyección y fama a Enrique VIII, algo a lo que contribuyó su posición social.

El monarca murió el 28 de enero de 1547 al parecer de causas naturales. Ese día Marte hacía cuadratura a Mercurio, regente de su carta, y a Saturno; Neptuno estaba opuesto a Plutón.

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Bibliografía

JANSKY, Robert C.: Planetary Patterns. Astro-Analytics Pubs, 1977.

JANSKY, Robert C. Interpreting the Aspects. Astro-Analytics, Van Nuys, CA. 1978.

JONES, Marc E: Essentials of Astrological Analysis. Trafford Publishing, Lakehills, 2002.

MARKS, Tracy: Aspectos planetarios. Del conflicto a la cooperación. Ediciones Urano, 1994.

ROCHE, Diana Elaine: The Sabian Symbols: A Screen of Prophecy. Astrology Classics, 2010.


 

(1) https://www.astro.com/astro-databank/Henry_VIII,_King_of_England.

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Imagen de cabecera: Enrique VIII, rey de Inglaterra. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Henry-VIII-kingofengland_1491-1547.jpg

 

© 2019 Mercurio Estacionario

 

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