Simone Weil, una mística del siglo XX

Tratar de encasillar a Simone Weil dentro de alguna de las corrientes de pensamiento de su época es una tarea imposible, a pesar de haber sido considerada como una de las filósofas más relevantes del siglo XX. Esta original mujer fue a la vez anarquista, pacifista, activista radical, filósofa y asceta. Y todo ello vivido desde una enorme coherencia: vida y pensamiento quedan perfectamente imbricados en su figura, de modo que no se entiende lo uno sin lo otro. El grado de autoexigencia y abnegación que se impuso a sí misma ante las experiencias vitales, le han valido el respeto y el reconocimiento no solo de los que la conocieron, sino también de las generaciones posteriores. 

Simone Weil nació en París el 3 de febrero de 1909 a las 5:00, en el seno de una familia burguesa y agnóstica de origen judío. Ni ella ni su hermano André –uno de los matemáticos más destacados de su tiempo– recibieron formación religiosa alguna, pero ella acabó abrazando la doctrina cristina. Se la reconoce como una auténtica mística del siglo XX a la que apodaron «la virgen roja». Marcada siempre por una débil salud, dejó una obra ingente, recogida tras su muerte en dieciséis volúmenes, teniendo en cuenta que vivió solo 34 años. 

Su ascendente, en los últimos grados de Sagitario, está alineado con el centro galáctico. Con este signo ascendiendo por el horizonte, la vida se encara con entusiasmo y afán de expansión, ya sea a través de grandes experiencias o desde la búsqueda de valores y verdades universales en campos como la filosofía, la religión o la ética. Simone Weil convertirá esta aspiración en una misión vital. Desde una edad temprana, sentía el deseo de adentrarse en lo más profundo del conocimiento. Su anhelo por conocer la verdad era tal que «prefería morir a vivir sin ella». Poseía también un alto sentido de la justicia. Júpiter, regente de su carta, se encuentra en el analítico signo de Virgo. Además de un espíritu libre, era perfeccionista. El emplazamiento del planeta en casa VIII da una idea de su constante preocupación por los recursos ajenos. 

El símbolo sabiano de Júpiter corresponde al 13º de Virgo«Una mano fuerte supliendo la histeria política». Esta imagen hace referencia a la fortaleza de carácter de quien se implica en defender los derechos de sus semejantes. Simone Weil fue muy crítica con el orden social establecido y con la política del momento, tanto si era de derechas como de izquierdas. Su compromiso con los más desfavorecidos la llevó a reivindicar activamente un trabajo con salarios dignos para los obreros, además del legítimo derecho a la huelga. 

Siendo adolescente, a los 14 años, sufrió una crisis personal al querer compararse con su hermano André, que iniciaba una brillante carrera como matemático, y al que se veía incapaz de emular. En el transcurso de esta crisis, llegó a la conclusión de que cualquier ser humano podría acceder a la verdad a condición de desearlo y de realizar un esfuerzo de atención plena. Este descubrimiento marcaría toda su vida y su pensamiento. En ese momento, su carta natal estaba fuertemente activada. Por tránsitos, Urano realizaba una oposición a Júpiter y Saturno una cuadratura a la Luna. Por su parte, Neptuno estaba en trígono con Marte .

Por direcciones de arco solar, Saturno hacía una cuadratura a la Luna, el Sol estaba en conjunción con Mercurio y Mercurio opuesto a Júpiter.

Los planetas de este reloj de arena se sitúan alrededor de una fortísima oposición en los signos cardinales de Cáncer y Capricornio en la que participan cuatro planetas –la Luna y Neptuno, por un lado, y Urano y Venus, por otro– en el eje de las casas I y VII. Esto muestra un sentido claro de dirección vital, además de una urgencia por tomar la iniciativa y actuar, aunque al encontrarse interceptados, le costará más exteriorizar toda esa energía. Las personas con este patrón sienten que su existencia se encuentra, en cierto modo, polarizada, por lo que tienden a actuar considerando puntos de vista opuestos que tratan de integrar. En el caso de Simone Weil, su deseo de experimentar el sufrimiento del otro, y no solo teorizar sobre ello, la llevó a dedicarse también al trabajo físico. Siempre deseó poner en práctica sus ideas y acercarse a los más desfavorecidos para experimentar de forma directa sus condiciones de vida, en un acto de compasión y solidaridad, lo que constituyó una de sus características distintivas: se situaba en el centro de los acontecimientos de su época para vivirlos en primera persona. Sentía un gran amor por la humanidad.

Su interés por conocer el mundo a través de la experiencia la llevó a dejar la enseñanza para adentrarse en el mundo real de los obreros, así comenzó a trabajar el 4 de diciembre de 1934 como una obrera más en la fábrica de Renault. Aquella experiencia marcó su vida para siempre. Repartía su salario entre los trabajadores que habían perdido el empleo y se quedaba con lo mínimo para subsistir. Refiriéndose a aquella época escribió: «Allí recibí para siempre la marca del esclavo, como la marca de hierro candente que los romanos ponían en la frente de sus esclavos más despreciados. Desde entonces, siempre me he mirado como una esclava». En aquel momento, Neptuno por tránsitos hace conjunción con Júpiter, regente de la carta, Plutón una oposición a Venus, regente de casa X, y Urano un trígono al ascendente.

Por direcciones de arco solar, Plutón está en conjunción con la Luna y Urano con el Sol. 

La oposición entre Urano y la Luna constituye el aspecto tenso más exacto de la carta, el foco dinámico de su personalidad. Su radicalismo la situaba muy cerca de postulados anarquistas. Llegó a desarrollar un singular modo de pensamiento, nada ortodoxo, apartado de las corrientes filosóficas del momento. Se comprometió totalmente con el pueblo llano, al que se acercó para ser una más, con una intención de cuidar y proteger a los más desfavorecidos. Con una actitud arriesgada y una valentía sin fisuras. Marte se encuentra en un paralelo exacto de declinación con Urano

En la conjunción entre la Luna y Neptuno se unen emocionalidad e intuición, indicativo de una sensibilidad sin límites. Era capaz de conectar con lo trascendente de manera natural. A lo que se añade el sextil con Júpiter que expande toda la sensibilidad de la conjunción proyectando el alma en ello. Simone de Beauvoirdijo de ella que «envidiaba un corazón capaz de latir a través del universo entero». La Luna se encuentra fuera de lo límites de declinación a 24ºN06’, donde su energía se manifiesta de una forma extrema, algo que Simone Weil comparte con otros maestros y pensadores espirituales, como ha señalado el astrólogo Steven Forrest. 

Su particular lucidez espiritual la llevó a vivir momentos trascendentales con tres experiencias místicas documentadas. La primera de ellas ocurrió tras abandonar su trabajo en la fábrica. Debido al desgaste que sufrió tanto físico como mental decidió́ hacer un viaje con sus padres a Portugal. Durante una procesión religiosa, en un momento en que escuchaba viejos cánticos que trasmitían una enorme tristeza se identificó con el cristianismo, pues sintió que era la religión que profesan los débiles y ella se sentía uno entre ellos. Asegura su biógrafa que la vida de Simone Weil está impregnada de santidad y, por eso, su encuentro con Cristo posee la certeza de las verdades incuestionables. 

El 8 de septiembre de 1935, de viaje con sus padres, vive un primer contacto con el cristianismo. Se hallaba en un pueblecito humilde cerca de Viana do Castelo, en la costa portuguesa. Neptuno por tránsito estaba en conjunción con Júpiter y activando a la vez la doble oposición haciendo un sextil con su Neptuno natal y la Luna y un trígono con Urano y Venus.

Dentro de su filosofía destaca el concepto de atención. En su mapa natal, Mercurio ha dejado de estar directo, aunque todavía no ha alcanzado velocidad suficiente, por lo que se considera aún en fase estacionariaEn este momento de su ciclo, el planeta está prácticamente detenido, lo que provoca que la energía mercurial se intensifique de manera poderosa. Mercurio en esta fase se convierte en determinador focal de la carta. Cuando el planeta del intelecto detiene su movimiento, la mente puede llegar a alcanzar un alto grado de concentración. Simone Weil hablaba de la atención plena como fórmula para llegar a la verdad. Para ello, la mente debe estar vacía o, lo que es lo mismo, parada –como su Mercurio– y de este modo poder captar la verdad desnuda. Consideraba que la inteligencia solo puede cumplir su papel a través de la atención completa, que es una virtud en sí misma. Ella desarrolló toda una filosofía del trabajo a través de la atención. Mercurio forma un quintil muy exacto con Marte indicativo de un pensamiento incisivo e impulso para llevar a la práctica sus teorías. Además, el planeta está en trígono con Plutón, conjunto al nodo norte, haciendo hincapié en su absoluta probidad intelectual, su única guía será la búsqueda de la verdad. El escritor y ensayista Albert Camus, que publicó gran parte de sus escritos, la consideraba como «la mente más brillante de su tiempo» 

El símbolo sabiano del grado que ocupa Mercurio corresponde al 29º de Acuario«Una mariposa que emerge de una crisálida». La imagen hace referencia a una suerte de metamorfosis, a un nuevo nacimiento tras pasar por el trance de la muerte de la propia consciencia que ya ha alcanzado el máximo desarrollo en su proceso evolutivo. La experiencia del conocimiento es llevada hasta las últimas consecuencias: a una completa comprensión del mundo que conduce a la verdadera sabiduría. La palabra clave estransformación. 

El Sol, regente de la casa VIII, se encuentra situado en la casa II, la de los valores. Los recursos de los demás eran también los suyos. Compartía todo lo que tenía y se quedaba con lo mínimo. El Sol que se encuentra muy próximo a la mitad del signo fijo de Leo, en grado avatar, una zona del zodiaco que cuando se activa la persona responde a una necesidad colectiva convirtiendo su obra en algo trascendental. El Sol es también el planeta focal de la figura que conocemos como Yod o dedo de Dios, que señala de algún modo su misión en la vida. Al tratarse del planeta focal de la figura, el Sol se encuentra en oposición al punto medio entre Júpiter y Neptuno, vinculado a la inspiración ya sea artística o religiosa, así como inclinación espiritual y humanitaria que se concreta en la ayuda a los más necesitados. 

El símbolo sabiano del grado que ocupa el Sol, el 14º de Acuario, es «Un tren entrando en un túnel». La imagen nos presenta el modo de acortar las distancias que facilitan la consecución de objetivos. En el nivel más práctico, se está refiriendo a la capacidad para tomar un atajo que ayude a salvar los obstáculos en el proceso de evolución. En su mejor expresión, el símbolo alude al liderazgo y a la fuerza interior, así como a habilidad para seguir el camino más adecuado y alcanzar de este modo la meta. Es necesaria cierta destreza para entender cuál es la manera correcta de avanzar. 

En plena guerra, Simone Weil se refugió con su familia en Estados Unidos, pero no soportaba la idea de no contribuir de alguna forma a paliar el sufrimiento de los que estaban en el campo de batalla, de no ser uno de ellos, y a fínales de 1942 decidió marcharse a Inglaterra para unirse a la resistencia, aunque allí solo consiguió trabajar como redactora. Este hecho coincidió con el cambio de estación de Plutón que se vuelve directo por progresiones secundarias.

Su salud se fue debilitando cada vez más y el 24 de agosto de 1943 muere de tuberculosis e inanición, en un acto de solidaridad extrema, ya que se negó a ingerir más alimentos de los que recibían los soldados franceses en el frente. Este fue su modo de explorar la condición humana hasta las últimas consecuencias. Saturno por tránsito se encontraba en conjunción con Plutón y Júpiter opuesto al Sol.


Bibliografía:

FORREST, Steven: The Book of the Moon: Discovering Astrology’s Lost Dimension.  Seven Paws Press, Inc. 2013.

PÉTREMENT, Simone: Vida de Simoine Weil. Editorial Trotta, S.A, 1997.

ROCHE, Diana Elaine: The Sabian Symbols: A Screen of Prophecy. Astrology Classics, 2010.

SULLIVAN, Erin: Los planetas retrógrados. Ed. Urano, 1994.

© 2020 Mercurio Estacionario

6 comentarios sobre “Simone Weil, una mística del siglo XX

  1. Magnífico trabajo, enhorabuena. Una duda, comienzas tu exposición anotando que su Ascendente está conjunto al centro galáctico. Según he estudiado, este punto matemático se encuentra en la actualidad en ese grado de sagitario, pero en 1909 el centro galáctico no se encontraba allí (cambia, no es un lugar estático en la rueda zodiacal. ¿Es así o tengo mal esta referencia? Gracias por ayudarme a salir de dudas. Afectuosamente, Helena, desde http://www.mediocielo.es

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    1. Muchas gracias por los comentarios, Helena.
      En cuanto a la cuestión que planteas, te puedo decir que el centro galáctico se desplaza alrededor de un minuto de arco al año. Se puede decir que es un punto fijo. De todas formas, se habla de los últimos grados de Sagitario.

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