Erik Jan Hanussen, el vidente de Hitler

Coincidiendo con los últimos años de la República de Weimar y los albores del nazismo, la ciudad de Berlín se había convertido en un importante centro cultural, un lugar en el que poder disfrutar de los mejores espectáculos nocturnos del momento. Músicos, bailarines, magos y artistas de todo el mundo acudían a la capital alemana que vivía una época de efervescencia creativa. Uno de los personajes que poblaban las noches berlinesas era Erik Jan Hanussen, un carismático vidente y mentalista cuyos pronósticos tenían una enorme repercusión. Hanussen era un hombre ambicioso que llegó a relacionarse con la cúpula del poder nazi que, por aquella época, mostraba cierta fascinación por las artes adivinatorias, las llamadas pseudociencias. Entre los más próximos a su círculo, se encontraba el conde Helldorff –jefe de la policía de Berlín–, Hermann Göring y varios integrantes de las SA. Consiguió incluso entrevistarse con Hitler, al que vaticinó su llegada al poder. Este acercamiento a la jerarquía del nazismo ponía en peligro su integridad, ya que los orígenes judíos del mago eran incompatibles con esta nueva ideología imperante. A medida que el poder nazi se fue imponiendo en Alemania, Hanussen comenzó a advertir el peligro que se cernía sobre él por su ascendencia, ya que no era el aristócrata danés por el que pretendía hacerse pasar, sino el hijo de una humilde familia judía, algo que intentó ocultar por todos los medios, llegando incluso a falsificar un certificado de adopción para hacer creer que, siendo niño, fue acogido por una pareja hebrea, pero que sus verdaderos orígenes eran otros. 

La información que ha llegado hasta nosotros sobre este particular es vaga y, quizás, poco fiable, pues él mismo se encargó de ocultarla. Su verdadero nombre era Herschmann-Chaim Steinschneider y había nacido en Viena el 2 de junio de 1889, precisamente el mismo año que Adolf Hitler. Aunque la fiabilidad otorgada a esta carta en Astro-Databank es C, según el Rodden Rating, a partir de ella, podemos elaborar un retrato de este interesante personaje.

Uno de los elementos más destacados del mapa natal de Erik Hanussen es el stellium junto a su ascendente en Géminis, el signo de la vivificación, la versatilidad y la comunicación. Este determinador focal funciona a modo de unidad o bloque único que enfatiza las cualidades del signo y señala un talento del nativo. Mercurio es el dispositor del stellium y también de la casa V, la de la expresión creativa. El planeta del intelecto se halla en un grado de declinación extrema, a 24ºN02’, lo que está indicando que su energía se expresa de un modo poco convencional y, a menudo, exagerado. Sabemos que Hanussen era verdaderamente ingenioso y gran comunicador; destacaba también su facilidad para entablar relaciones que, en su caso, le prestaron un apoyo decisivo en el desarrollo de su carrera hasta alcanzar el éxito. Era un experto en los mecanismos de la puesta en escena y, según ha trascendido, instruyó a Hitler en el arte de la oratoria. Le enseñó ciertos trucos para hablar en público y manipular a las masas. Pero su interés por la comunicación no acaba ahí; además de intervenir en la radio o de sus apariciones en la prensa, adquirió una editorial con la que lanzó algunas revistas de gran tirada que llegaron a alcanzar cierta popularidad.

El símbolo sabiano del grado que ocupa Mercurio corresponde al 3º de Cáncer, cuya imagen es «Un hombre envuelto en pieles que tira de un ciervo peludo». Indomabilidad es la palabra clave del símbolo. La imagen hace alusión al ser humano que se encuentra en un entorno natural y salvaje, alguien que vive al margen de los convencionalismos sociales; un espíritu individualista que actúa según sus propias reglas y que posee unos principios fuertemente arraigados. En sentido negativo, esta persona tiende a mostrar cierto empecinamiento al marcarse unos objetivos poco realistas, algo que podría llegar a crearle dificultades y llevarlo a correr riesgos al adentrarse en entornos peligrosos.

La única cuadratura de la carta es la que forman Urano y la Luna. Se trata del aspecto tenso más exacto de la carta, el foco dinámico de su personalidad o aptitud dinámica, algo que podemos considerar como el principal reto del nativo, pero que, con un buen uso, puede convertirse en un valioso instrumento para destacar en la vida. Los dos astros implicados en este aspecto están relacionados con la intuición. Urano es la chispa ligada al conocimiento intuitivo, a la anticipación de los hechos. Por esa razón, el planeta de la experimentación está asociado a la magia y a la astrología. En esta carta se encuentra emplazado en la casa VI, la del deber y el trabajo. Precisamente, el espectáculo que había montado en Berlín se llamaba Sesiones experimentales, y en él sacaba a escena sus números de adivinación. Su principal desafío consistió en desarrollar ese talento innato que poseía para predecir acontecimientos futuros. Sus trucos, unidos a una excelente memoria e intuición, le sirvieron para alcanzar gran prestigio y popularidad, ya que sus predicciones eran casi siempre acertadas. 

Saturno regente de X se encuentra en Leo, el signo de la escena, y es el planeta focal de un gran trígono menor; además, está en aspecto de sextil con su dispositor. Saturno se encuentra en la mitad del signo fijo de Leo, en grado avatar, una zona de especial concentración de energía del zodiaco que coincide con el momento de máximo apogeo de la estación, la mitad del verano en el hemisferio norte. En el caso de Hanussen, su acercamiento al poder, su voluntad de influir de alguna forma en el colectivo, lo llevó a pagar un precio alto, a convertirse en un chivo expiatorio. 

El sextil más exacto de la carta es el que forman Marte y Saturno, y señala una habilidad para controlar su fuerza y su voluntad de manera efectiva.

Con Mercurio occidental al Sol y la Luna lentala química mental de este personaje es cauta. Por un lado, su mente es algo conservadora, tiende a aferrarse a hechos del pasado que pueden llevarlo a obsesionarse. Esta química mental no es fácil de manejar, pero puede canalizarse de manera efectiva si el individuo desarrolla algún talento.

Su disposición natural está indicada por la única oposición de la carta que se da en signos cardinales. Las personas con esta configuración se fijan unos objetivos muy claros y sienten una fuerte orientación, que las conduce hacia ellas de forma inevitable; sienten que su felicidad, sus sueños, sus metas se encuentran en algún lugar fuera de sí mismos. La oposición de Júpiter, en el signo de su caída, con Mercurio puede indicar que la persona enfoca su ambición hacia objetivos poco sensatos, más allá de sus posibilidades, pudiendo llegar a pecar de indiscreto e incluso de temerario. Esta oposición forma, a su vez, parte de una media cometa de la que Venus es el planeta focal, algo que da cuenta de su encanto y carisma. 

Júpiter es también el asa del balde del modelo planetario dibujado en la carta, una energía muy destacada su vida y, por tanto, determinador focal. El símbolo sabiano que corresponde a Júpiter es el 7º de Capricornio, cuya imagen es: «Un profeta del poder con velo». Este símbolo ensalza los recursos que posee el individuo para anticipar acontecimientos que aún están velados, ocultos para los demás. La palabra clave es maestría. El riesgo está en hacer un uso indebido de este poder, es decir, en usarlo de forma interesada o con oscuros propósitos, porque las consecuencias pueden ser fatales.

El 26 de febrero de 1933, en su recién estrenado Palacio del Ocultismo, hipnotizó a una actriz que, en pleno trance, describió con todo lujo de detalles el incendio del Reichstag, algo que, como ya sabemos, ocurriría al día siguiente. Este hecho constituye un momento crucial en la vida de Hanussen. Neptuno activaba esa oposición haciendo trígono con Júpiter y sextil con Mercurio; Júpiter estaba en cuadratura con Marte natal y Marte con el Sol; por su parte, Saturno transitaba por su medio cielo.

Tras el suceso, fue preguntado por la autoría del fuego, él acusó a los comunistas, pero nunca se aclaró si en realidad Hanussen había sabido con anterioridad de este complot urdido por los nazis. En todo caso, su predicción no resultó grata a los nazis; se sintieron incómodos y comenzaron a sospechar que, seguramente, sabía demasiado. Además, se había granjeado poderosos enemigos, entre los que se encontraba el temible Goebbels, muy próximo al propio Hitler.

El 25 de marzo, miembros de las SA se presentaron en su domicilio para detenerlo, acusado de falsificar documentos para ocultar se origen judío. A partir de ese momento, se le declaró desaparecido. El 7 de abril, un granjero encontró su cadáver en un parque al norte de la ciudad; tenía varios disparos en su cuerpo. A pesar de que su cara estaba desfigurada por las alimañas, Hanussen fue reconocido y enterrado el 11 de abril en el cementerio de Stahnsdorf.

Bibliografía:

HERNÁNDEZ, Jesús: Los magos de Hitler: astrólogos y videntes al servicio del Tercer Reich. Ed. Melusina, 2014.

JANSKY, Robert C. Interpreting the Aspects. Astro-Analytics, Van Nuys, CA. 1978.

MEYER, Michael: Handbook for the Humanistic Astrologer. IUniverse, 2000.

POSADAS, Gervasio: El mentalista de Hitler. Ed. Suma. 2016.

ROCHE, Diana Elaine: The Sabian Symbols: A Screen of Prophecy. Astrology Classics, 2010.

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Fotografía de cabecera:  La puerta de Brandeburgo en Berlín 

© 2021 Mercurio Estacionario

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