La disposición natural, el énfasis creado por las oposiciones

Las cualidades de los signos están íntimamente ligadas al ciclo de las estaciones del año, que vienen delimitadas por los solsticios y los equinoccios. Los signos cardinales corresponden al inicio de cada estación; poseen una energía dinámica y activa, con un carácter marcadamente emprendedor que impulsa a la acción. A estos les siguen los signos fijos que coinciden con los momentos de mayor concentración de energía, con la fase de apogeo de la temporada. Por último, los mutables señalan el final las estaciones; la flexibilidad y adaptabilidad de sus energías facilitan la transición hacia un nuevo comienzo.