LA PRÁCTICA ASTROLÓGICA

 

La astrología surge de la necesidad del ser humano de encontrar un sentido a la vida, de comprender la armonía que sustenta y ordena el cosmos.

Desde la antigüedad el hombre se ha valido de los ciclos planetarios como herramienta para medir su propia existencia. La carta astral es una representación gráfica del cielo en un momento y lugar determinados. Hablamos aquí de carta en el sentido de mapa, en la acepción cartográfica del término, dispuesta para ser empleada a modo de guía con el fin de descifrar la correlación real entre las energías planetarias y las cualidades que el ser humano podrá evidenciar en la consumación de su proyecto vital. Los símbolos de que se sirve son susceptibles de ser decodificados mediante el análisis. La interpretación astrológica es un arte que cobra vida en cada nuevo estudio. En la lectura personal, el astrólogo desentrañará su estructura individual y ponderará el alcance de las fuerzas que interactúan en el mapa, valorando las posibilidades de desarrollo que ofrecen. En ese todo que es cada carta, destacará las que sobresalen, particularizan y la hacen única, para orientar al individuo en referencia a su potencial de crecimiento, en lugar de presentarla como una sucesión de acontecimientos y obligaciones que impone el destino.

La astrología va inexorablemente ligada a la cultura circundante y la interpretación ha de estar en consonancia con el contexto histórico. Lo mismo que en la Edad Media el latín tardío dio paso al nacimiento de las lenguas romances para referirse a nuevas realidades, entre otras razones, aquel lenguaje queda hoy día obsoleto porque los referentes surgidos en este contexto requieren de un lenguaje más evolucionado y actual. Las interpretaciones fatalistas medievales han dado paso a un discurso menos determinista y más centrado en potenciar el desarrollo personal, en descubrir la libertad orientada del individuo. La astrología moderna hunde sus raíces en una tradición milenaria que va ampliándose y enriqueciéndose conforme evolucionan la persona y su entorno.

 

© Mercurio Estacionario (2017)